LA MOTIVACIÓN:
“UN CAMBIO DE SWITH MENTAL”
PILAR FUNDAMENTAL PARA UNA VIDA SALUDABLE.
“Quien tiene un porque para vivir,
puede soportar casi cualquier como”.
Nietzche
¿Genes o estilo de vida?
Es una
de las preguntas más complejas y apasionantes con las que se enfrenta la
ciencia hoy en día. ¿Desde que nacemos está escrito en nuestro destino el
número de años que viviremos o esa cifra es nuestra responsabilidad?
Dan Buttner, investigador de National
Geographic, ha dedicado su vida a estudiar las comunidades donde se
registran las personas más longevas. Se ha llegado a la conclusión de que el
factor más determinante es el estilo de vida, han encontrado hábitos que tienen
en común dichas comunidades que los mantienen vivitos y coleando hasta los cien
años o más.
Antes de elegir dietas y
gimnasios, debemos reflexionar sobre dos puntos fundamentales que generalmente
nos impiden cumplir con nuestros objetivos. El primero consiste en preguntarnos
qué nos motiva para llevar una vida saludable y el segundo analizar qué
significa llevar una vida saludable para nosotros.
Existen dos obstáculos
fundamentales que nos impiden llevar una vida saludable. El primero es no
querer hacerlo realmente y el segundo tener una idea errónea de lo que
significa cuidar la salud.
En este mundo tan ajetreado que
todos llevamos, por sobretodo consumista y sin permiso para pensar, donde todo
tiene que ser rápido y fácil, es difícil construir un estilo de vida saludable.
Es más fácil sacrificar la salud
por la comodidad: es más práctico comer comida rápida que preparar los
propios alimentos, es más cómodo llegar a casa a ver la televisión que subirnos
a la caminadora, es socialmente aceptado quedarse horas extra en el trabajo en
vez de regalarnos una hora al día para comer calmadamente, disfrutar de un café
con los amigos o salir a pasear al perro. Cuando pregunto, ¿por qué no
cocinas en tu casa en vez de comprar comida? O ¿por qué no haces
ejercicio? La respuesta más común que escucho es: “¡Porque no tengo
tiempo!”
A
menudo usamos excusas, disfrazadas de razones, cuando no queremos hacer
algo. Las razones suenan perfectamente lógicas y aceptables, pero en
realidad es la forma que tiene una persona de decir: “No quiero hacer
eso”. Cuando decimos “no tengo tiempo” sólo afirmamos que en lo que
ocupamos nuestro tiempo en este momento (trabajar, estar en el tráfico,
ver la tele) es más importante que cualquier otra opción, y sobretodo jugarnos
por un estilo de vida saludable y motivarnos para mantener este estilo de vida.
NECESITAMOS
UN CAMBIO DE SWITH PARA ENFRENTAR A UN MUNDO GLOBALIZADO QUE NOS TRAGA CON SUS
MALOS HÁBITOS… LASTIMOSAMENTE ESTOS MALOS HÁBITOS NOS LLEVAN A DIFERENTES
ENFERMEDADES QUE IGUAL LA TENEMOS QUE ENFRENTAR POR LOS HÁBITOS DESORGANIZADOS
QUE NOS INTONXICAN ELCUERPO, LA MENTE Y EL ESPIRITU.
ESE
CAMBIO DE SWITH SOLO ES POSIBLE SI NOS PONEMOS A REFLEXIONAR CUAL ES EL ESTILO
DE VIDA QUE QUEREMOS LLEVAR PARA ESTAR SALUDABLES…. Y POR SOBRETODO QUE NOS
MOTIVA PARA ESTO, QUE NOS MOTIVA PARA ESTAR SALUDABLES… NO SOLO HOY PARA BAJAR
UNOS KILOS …. SINO EL DESAFIO MAS CONTUNDENTE “QUIERO ESTAR SALUDABLE Y ME
JUEGO POR UN ESTILO DE VIDA SALUDABLE”
EL
PILAR DE TODO ESTO ES ENCONTRAR UNA FUERTE MOTIVACIÓN QUE NOS LLEVE DE LA MANO
HACIA ESA META.
Por lo tanto, la pregunta
que debemos hacernos es: ¿realmente qué es importante? A menudo, la excusa de
no tener tiempo es una respuesta automática porque estamos abrumados y no
podemos imaginarnos agregando una cosa más a nuestra agenda del día. Pero
bien sabemos, que cuando existe una motivación que consideramos realmente
importante, sea como sea encontramos el tiempo.
Un ejemplo es cuando estamos
enamorados. Cuando nos enamoramos de una persona, se vuelve tan
importante en nuestra vida, que nos las ingeniamos para salir antes del
trabajo, somos capaces de cruzar grandes distancias solamente para pasar un
rato con aquella persona, compramos ropa e invertimos en regalos.
Todo esto sucede porque tenemos
un motivo lo suficientemente fuerte para hacer todos esos ajustes en nuestra
vida, y no sufrimos al hacerlos, al contrario, los disfrutamos.
Lo mismo puede suceder al querer
llevar una vida más saludable. Antes de empezar a ver gimnasios y
pensar en dietas, lo más importante es reflexionar: ¿Por qué tomaría este reto?
¿Qué me motivaría e impulsaría para invertir tiempo y esfuerzo en convertirme
en una persona más sana?
Un ejemplo. A una
mujer la diagnostican con pre-diabetes y le indican que si no hace ejercicio,
baja unos kilos y modifica su dieta, es muy probable que desarrolle la
enfermedad, con todas sus consecuencias. Al sentir tan cercana una
enfermedad que podría ser mortal, la mujer convierte su salud en su prioridad
número uno. Lee libros al respecto, habla con personas diabéticas, consulta
a un nutricionista y programa un plan de ejercicios.
Claro, los motivos profundos de
cambio personal no tienen que ser tan dramáticos, pero desafortunadamente es
una experiencia de enfermedad y proximidad de la muerte lo que se necesita para
que muchas personas tomen conciencia de su salud.
Pero otra motivación igual de
fuerte puede ser la siguiente. Un hombre decide bajar de peso porque
quiere poder jugar con sus hijos sin sofocarse cada dos pasos. Un hijo
puede ser una gran motivación. Una mujer joven decide cuidarse porque le
acaban de dar el anillo de compromiso y quiere lucir radiante el día de su
boda. Un evento tan importante para nuestra vida puede ser también un gran
impulso.
El motivo es una razón muy
personal, pero si no lo descubres, es muy probable que, si comienzas, pierdas
interés y te rindas. Como en toda nueva actividad, aprender a comer sano
y adaptarse a una rutina de ejercicio conlleva una curva de aprendizaje, que
solamente con una razón profunda podrá superarse y más importante,
¡disfrutarse!
Teresa Galeano Psicòloga

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