#MENTE #ABIERTA. Un espacio de relfexión

domingo, 20 de septiembre de 2015

EL SECRETO DEL AGUA


Admirando una de las maravillas del mundo:  las Cataratas del Iguazú.
Es una sensación tan grande y tan profunda ver correr el agua de diferentes maneras que lo primero que me vino a la mente fue el poder del agua.

En ese momento recordé al japonés Masura Emoto.  Este japonés por lo que realmente se le conoce, es por sus afirmaciones sobre los poderes mágicos del agua, que según él es capaz de percibir y almacenar la energía positiva o negativa que se proyecta sobre ella. 
¿Y esto que quiere decir? Pues que si metes agua en dos frascos, y a uno le dices cosas bonitas y a otro le insultas, el agua almacenará esa energía positiva o negativa en su interior, y si la congelas, el primero formará cristales de hielo bonitos, y el segundo formas borrosas .



Este sabio japonés que estudió el poder de los pensamientos positivos y de la meditación, fe en la vida, música relajante y actitud positiva.

Los pensamientos positivos y la actitud positiva frente a las dificultades de la vida generan un bienestar físico y emocional que nos permite dejar de ser sobrevivientes de la vida  a ser guerreros de la luz que caminamos seguros hacia nuestras metas y objetivos, disfrutando y celebrando la vida. 


martes, 8 de septiembre de 2015

#MIEDO #alFRACASO (2)

La soledad, esa gran enemiga

El miedo a la soledad, más potente en las mujeres que en los hombres,  es otro de los factores que mantiene unidas a cientos de parejas. Aunque alguno de los cónyuges (o incluso ambos) sea plenamente consciente de que no quiere estar con su pareja, la alternativa de quedarse solo es tan aterradora que no se atreven a dar el paso. 

El miedo a la soledad es muy común en personas inseguras y faltas de autoconfianza que temen que, si dejan ‘escapar’ a la persona que les acompaña, no puedan encontrar a ninguna otra. Ante la perspectiva de continuar adelante en solitario, muchos prefieren no arriesgar y permanecer acompañados, aunque sea ‘mal’ acompañados.

Estabilidad y comodidad

Es difícil renunciar a la seguridad que aporta una pareja estable. Y más si de por medio hay una casa, una economía compartida, un proyecto de vida firme y, sobre todo, hijos. 

La sola idea de abandonar todo eso, mudarse, dar explicaciones a familiares y amigos, encontrar nuevas compañías, aprender a rellenar el tiempo que antes se compartía, etc. hace que muchas personas renuncien y decidan seguir como están. 

Más aún cuando alguno de los miembros de la pareja depende económicamente del otro, situación que complica todavía más las cosas.

El miedo al fracaso

Construir un proyecto de vida junto a una persona supone una importante inversión de tiempo, energía, esfuerzos e incluso dinero. Por algo la pareja es el proyecto vital más importante de una persona, su apuesta más fuerte. Por eso es difícil aceptar que ese proyecto en el que tanto hemos invertido haya fracasado.

Que todos los castillos en el aire con los que soñábamos al final no vayan a construirse. Que ya no queramos estar más con esa persona sobre la que giraba todo nuestro mundo.

El miedo a equivocarse

Algunos lo tienen claro, pero no todo el mundo está 100% seguro de que esa persona no es ‘la persona’. Aunque ya no estemos enamorados, aunque ya no haya deseo, aunque las discusiones sean irritantemente frecuentes, muchos temen arrepentirse después de haber dado el paso de dejarlo y no tener la oportunidad de deshacerlo. O darse cuenta, demasiado tarde, de que aquella a la que han abandonado sí era ‘la persona’.

El temor a ser reemplazado

Al igual que el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, muchas personas no quieren estar con sus parejas pero tampoco quieren que ellas rehagan su vida. La perspectiva de que, una vez terminada la relación, su ex encuentre un nuevo amor  es simplemente insoportable para muchos que por ese motivo deciden continuar con su pareja, manteniendo una relación dañada sólo por no ser víctimas de los celos. De hecho, en muchos casos quien pensaba en terminar con la relación decide implicarse a fondo cuando ve que alguien más se interesa por su pareja.

“Antes la gente se pasaba años pensándose si separarse o no. Ahora la sociedad ha desestigmatizado las separaciones y los divorcios y las parejas más jóvenes lo abordan con mayor naturalidad”. Quizá por ese motivo el sentimiento de culpa que crea el hecho de dar el paso es algo menor en la actualidad.

“Muchas veces el miedo hace a las personas comportarse equivocadamente pero si ese sentimiento se excede en su función natural de defensa puede impedir a las personas ser felices. Por eso, en lugar de huir de este tipo de miedos, hay que abordarlos”.

#MIEDOS #alFRACASO (1)

#Miedo #alDolor

Por mucho que la sociedad tienda a criminalizar a aquél que toma la decisión de terminar con la relación, quien deja también sufre.

“La sociedad ha estereotipado la idea de que el dejado lo pasa peor, pero no es nada despreciable del dolor del que deja, que tiene que abordar un gran cambio cuando todo es adverso a esa transformación”.

El cariño y apego desarrollados a lo largo del tiempo que haya durado el noviazgo (o el matrimonio) no se borran de un plumazo y desprenderse de la persona con quien uno comparte su vida es doloroso.

Pero, además, por lo general quien está pensando en dejar a su pareja no quiere hacerla sufrir, y menos aún si no hay motivos concretos (como una infidelidad o un desencuentro grave).
El sentimiento de culpa y la carga que supone el autorresponsabilizarse del sufrimiento ajeno son en muchos casos lo suficientemente fuertes como para desanimar a mucha gente que quiere tomar la decisión.


Teresa Galeano Psicóloga 

lunes, 7 de septiembre de 2015

#MIEDOS #ATAN #PAREJA

Los miedos que te atan a tu pareja

La rutina, la falta de deseo, las discusiones cada vez más frecuentes, el aburrimiento… Son muchos los síntomas de que una relación no funciona pero también son muchos los obstáculos que uno se encuentra cuando se da cuenta y decide terminar con ella.

Cuando alguno de los miembros de una pareja estable empieza a considerar la posibilidad de acabar con la relación surgen multitud de miedos que con frecuencia paralizan la decisión y eternizan el proceso.

Algunas preguntas para hacerme
¿Cómo voy a quedarme solo? ¿Qué va a hacer él/ella sin mí? ¿Y si me equivoco? ¿Cómo vamos a ‘repartimos’ los amigos/hijos/perros/casa? ¿Y si no vuelvo a encontrar a nadie más? ¿Podré vivir sin él/ella?